El nuevo punk. Es la frase que expresa la sensación de transgresión a un producto cultural o movimiento social. En este sentido, se relaciona al reggaeton, a la cumbia, al feminismo… pero si hay rebeldía, es en las mujeres trans mexicanas.

Desde hace años, hay una batalla sobre la existencia de las mujeres trans en México. En diferentes esferas sociales se manifiesta la transfobia que, en silencio, traspasa las fronteras de lo político y económico.

Antes de lanzarnos sin más a la situación que vive una mujer trans en México, hagamos un repaso histórico.

Las trans, borrado blanco

Hay un factor que se conoce como hegemonía, término utilizado para decir que algo está ahí porque es aprobado, consensuado y dictaminado por unos cuantos que tienen el poder.

Por ello, se debe retroceder hasta 1492, el día en que Colón llegó a lo que nombraría el continente americano. Fecha que, hegemónicamente, se marca en las efemérides escolares como: 12 de octubre. Día del descubrimiento de América… lo cierto es que, antes de los blancos, en estos territorios… ya existíamos nosotros.

Su cosmovisión, sus costumbres, su religión, su vida fue impuesta con la esclavitud, con la explotación, con el abuso… Un sin fin de violencia que, de nuevo, los blancos sólo pensaban en beneficio propio, no ajeno.

Vemos, pues, que en la memoria trans mexicana no se debe caer en el error de iniciar a contarla después del supuesto descubrimiento y la conquista, por ello mencionemos a la cultura Zapoteca.

Muxes, trans en México

Hoy, en Oaxaca, hay más de 500 mil zapotecos del Istmo, en las zonas de Tehuantepec, Matías Romero y Juchitán. Este último resuena un poco más por las personas muxes. Lo que sociólogos e historiadores coinciden en definir como: el tercer género. Para definirlo en un poco más de solamente dos palabras es “un sabroso juego entre el ser y no ser, la instrumentalidad de una identidad ambigua”.

Así de bien como suena, no lo es, porque también está la imposición cultural zapoteca latente, en la cual las 3 mil personas muxes sólo pueden ejercer como: cantineros, pequeños comerciantes, bordadores, curanderos, costureros, sirvientes, peluqueros, artesanos, trabajadores sexuales y cocineros de comida y dulces tradicionales.

Oaxaca, el mal llamado paraíso queer. No lo es y no será. Porque la misma comunidad muxe declara que de 2010 a 2020 han asesinado a 12 personas y, directamente, están relacionados con el crimen de odio.