Bastón de mando ¿por qué es un simbolismo polémico?

Desde la cobertura periodística, se busca una reflexión en torno al bastón de mando, como elemento con significado cultural y con dimensión social entre los pueblos indígenas.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación saluda a los cuatro rumbos del universo. A raíz de la renovación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el pasado 1 de septiembre del 2025, surgió en la cobertura periodística una polémica en torno al bastón de mando, su significado y la serie de ceremonias que se realizaron por parte de representantes de los pueblos indígenas del país.

Se propone analizar dos notas periodísticas dos videos a la opinión pública. La corresponsal de México para el periódico español El País, Yásnaya Elena A. Gil escribe la columna  La SCJN y su ceremonia tradicional: efecto Tizoc. Maxän (30 de agosto de 2025), y otra columna de opinión de de Alfonso Zárate titulada La Corte y la invocación a Quetzalcóatl, en el rotativo nacional El Universal (4 de septiembre de 2025).

Así mismo, una sección del discurso del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz de la SCJN en un acto público en la Plaza de la Constitución el mismo día de inicio trabajo de la corte; y como segundo video, una porción de la conferencia matutina del ex presidente López Obrador donde explica el significado de un bastón de mando (6 de septiembre de 2023), ambos clips de las redes digitales del medio nacional Milenio.

Complemento con algunas citas de un trabajo académico de divulgación que analiza la entrega de bastones de mando a autoridades civiles del estado de Querétaro en 2016 y 2019 (Entrega de bastón de mando: simbología y política en dos ceremonias, 2019) realizado por Milvet R. Alonso Gutiérrez.

Bastón de mando, una obligación social de quien lo porta

Para la población indígena de toda América, existen ciertos símbolos de autoridad y poder, enmarcados dentro de sus variadas y particulares concepciones de cosmovisión, herederas indiscutibles de ellos mismos -o sus ancestros- antes del proceso de sincretismo con la religiosidad occidental de origen judeo-cristiano.

Uno de estos objetos-símbolo es el llamado bastón de mando, que, dentro de los grupos indígenas de México, señala a su portador como la máxima autoridad política y espiritual dentro de su organización comunitaria.

Más allá de los aderezos coloridos, decoraciones, incrustaciones o incluso formas, se trata de un bastón de madera, pero su figura no radica en su materialidad en sí. Lo portan las autoridades, investidas por las comunidades indígenas para que los represente en un cargo político.

De ahí que, en virtud de ser representante, estas mismas poblaciones originarias vean el vínculo ritual en el mismo cargo, o encargo, ya que estas figuras investidas también ostentan el más alto rango religioso.Este es un concepto que diríamos bifacial, que engloba el poder de este cetro.

De acuerdo con Milvet Alonso (2019), las ceremonias cívico-rituales de entregas de bastones, pueden ser entendidas como un performance político en el que los pueblos originarios ven un espacio de comunión con representantes del aparato estatal, pero a su vez,

se trata de la desintegración del modelo central de identidad, del modernismo y de la proliferación global de identidades locales”. Desde su análisis la autora puntualiza que “los grupos indígenas, como en este caso, usan estos factores para integrarse a la globalización y resignificar su identidad al igual que para resistir y obtener derechos que no eran reconocidos”.

No está de más decir que, dentro de lo que hoy se concibe como usos y costumbres, para las actuales comunidades indígenas, herederas de aquellos pueblos originarios del continente, han venido realizando este tipo de ceremonias de “encomienda o encargo” a sus autoridades a lo largo de los siglos, incluso antes del arribo europeo.

El 6 de septiembre, pero de 2023, al calor de la incógnita del futuro abanderado del partido MORENA, el entonces presidente AMLO trata de definir, en respuesta a un periodista de la conferencia de prensa matutina, el concepto simbólico que engloba el batón de mando. Menciona que

Es una forma de entregar una responsabilidad que me ha tocado a mi atender como dirigente de un movimiento de transformación.

El bastón simboliza eso. Sobre todo, es un símbolo de comunidades indígenas, de los más pobres de este país”. Después continúa relatando su vínculo con las comunidades indígenas de México, desde sus inicios como actor político, en la zona chontal de Nacajuca, en Tabasco, siendo director de Centro Coordinador Indigenista Chontal, en 1976.

Pareciera que el expresidente si tiene presente el vínculo del concepto social y cultural que representa una entrega de bastón de mando, en este caso pasando el cargo a la Dra. Claudia Sheinbaum como siguiente candidata presidencial.

La mas clara definición del bastón de mando, la ofrece el ministro presidente Hugo Aguilar en su discurso al inicio de los trabajos de la nueva SCJN. Él mismo, al ser originario del pueblo mixe, hace una mejor paráfrasis y se asume como autoridad electa por la comunidad indígena y también por elección democrática desde las urnas, ambas figuras en las que recae el concepto moderno de soberanía en el pueblo como conglomerado de nación y en los pueblos, como conjunto de entidades sociopolíticas dentro del territorio nacional.

“Nosotros somos los ministros y las ministras del pueblo y estamos aquí por mandato del Artículo 39 de la Constitución Federal. Este Artículo tiene un precepto hermoso para el pueblo de México. El Artículo 39 dispone que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder surge del pueblo y se instituye para su beneficio.”

Más adelante, vincula además esta encomienda social con una postura de servicio y por la justicia:

“El bastón de mando o de servicio imprime un sello peculiar, la de don o la selección del servicio. En todos lados asumir un cargo implica poder, en el más sentido estricto de la palabra. Poder de mandar, poder de disponer, poder de hacer y hasta poder de deshacer. En los pueblos y las comunidades indígenas el bastón de mando significa encabezar los trabajos; ser padre y madre del pueblo, tener la confianza de grandes, de jóvenes, de niños, de ancianos; de que quien toma el bastón de mando lo va a cuidar.

Entre los yaquis dicen, que el bastón de mando te impone la obligación de hablar por los que no pueden hablar, de defender a aquellos que no se pueden defender. Ese es el significado profundo del bastón de mando que hoy estamos recibiendo”

Desde esta perspectiva, pueden explicarse los apelativos de “tradicional” o “de costumbre histórica” a los que la columnista de El País, Yásnaya A. Gil parece no conceptualizar completamente, mencionando en relación a los hechos del pasado primero de enero, como un “efecto Tizoc”, en el que, según apunta, se hacen presentes elementos “que “simbolizan” lo indígena según un imaginario hegemónico” con un objetivo meramente mediático y como escenografía simbólica.

Nadie recuerda el pueblo indígena al que pertenecía el protagonista -señala al referirse al actor Pedro Infante que interpreta al personaje del filme mexicano- lo único que importa es que era “indígena”. Esta aseveración parece perder, una vez más, el concepto de comunidades o pueblos y su encomienda de poder, principal punto de análisis.

Es como si “lo indígena” conceptualizara aún algún tono trivial, que por alguna razón aparece relacionado en análisis mediáticos con juicios de valor como de limpias chamánicas, sacrificios sanguinolentos e idolatría. Este tipo de conceptos se aprecian en la columna de opinión de Alfonso Zárate, en El Universal. El análisis de este comunicador está más enfocado conforme a su postura política, al denuesto y desaprobación del proceso por el cual surge la nueva SCJN.

Pareciera que su preocupación máxima es ver a dicho poder del Estado Mexicano postrarse ante la invocación de deidades paganas como Quetzalcóatl y Tonantzin; minimizando así el trasfondo político que implica que un representante mixe de Oaxaca ocupe la primera magistratura y en su persona, se materialice un nexo con los pueblos originarios del país, mismos que lo invisten con autoridad y servicio.

Dicho columnista se pregunta más adelante en su escrito ¿qué mérito vio Andrés Manuel en Hugo Aguilar para escogerlo? ¿Ser indígena o abogado? dejando de lado una ceremonia de entrega de bastón de mando, y enfocándose más en cuestionar la llegada del actual ministro presidente a su calidad de origen y no a su desarrollo profesional, y atribuyéndole este hecho a la recomendación del expresidente. ¿será este un atisbo de clasismo y racismo tan ampliamente representado en la actual sociedad mexicana?

Qué podemos concluir al respecto

Entre posturas tradicionales y nuevas formas en la actual modernidad globalizada, los performances políticos buscan en su realización, hacer ver significados y posturas políticas que se escenifican ante una audiencia para su difusión; dejando ver, además, a los pueblos indígenas como parte importante del mosaico social y cultural. De acuerdo con el artículo de Alonso Gutiérrez, “en el siglo XXI las armas son los discursos y la resignificación de símbolos” en la que se ven insertas los pueblos originarios del continente americano entero.

La presencia de emblemas revestidos de poder social, como el bastón de mando, en la dinámica y los discursos de carácter público y político, revelan antes casi nula interacción con las minorías étnicas en el territorio y su renovada relación con el aparato de justicia del país.